Porqué votar, y porqué socialista en las europeas (artículo publicado en El Comercio).


Hay un ambiente particularmente frío dentro de  éstas elecciones europeas. A mi juicio, han confluído una serie de motivos para que ello sea así. En primer lugar, siempre se ha observado el fenómeno europeo como algo alejado de la realidad, incluso geográficamente hablando. Pareciera que un grupo de gentes que cogen aviones todas las semanas, se van a discutir dentro de una especie de torre de babel rellena de traductores, y que se sientan allí para perder el tiempo en discusiones que no atienden a los problemas reales de los ciudadanos. Esa sensación de lejanía existe y sólo ella merece una reflexión en sí misma para reducir burocracias. El problema es que cambiar eso llevará tiempo y exige un esfuerzo en pedagogía social que los representantes públicos no hemos hecho, del que tenemos la completa responsabilidad y que no se hace en dos semanas. Asumámoslo colectivamente.

Por tanto, y aquí está la segunda clave, el problema no es que la gente no quiera “enterarse”, sino que gran parte de eso que llaman la “clase política”, que no es una clase,  y de la que formamos parte Concejales, Alcaldes, Diputados, Presidentes y demás cargos de los partidos, no hemos hecho el esfuerzo necesario para informar y explicar, de manera adecuada, qué es eso de Europa, cómo funciona y para qué sirve, y sobre todo, en qué afecta a los ciudadanos en su día a día, en sus problemas, necesidades y oportunidades, que también existen.

En tercer lugar, la crisis también marca la agenda electoral. Explicarle a una persona que ha perdido su empleo o que ha tenido que cerrar su empresa o está en riesgo de hacerlo, que debe ir a votar porque estas elecciones son importantes para su situación no deja de ser cuando menos difícil, delicado, e incluso crea un efecto contrario si no se tiene muy claro dónde está cada uno. Es lógico que ocurra y hay que entenderlo, pero sin resignarse ni renunciar a dar argumentos.

Algunos entendemos, no obstante, que tenemos el deber de decir aquello que entendemos es lo correcto a nuestros ciudadanos llaniscos, que también son asturianos, españoles y, por supuesto, europeos. A estas alturas del partido, particularmente me lo pide el cuerpo porque es importante, y el no hacerlo sería hacer dejación de nuestras funciones más básicas.

Primer argumento: debemos ir a votar porque sí. El voto es un derecho conquistado y muy potente en manos de cada uno de los ciudadanos. Es la expresión, aunque no la única, más poderosa de lo que se quiere y se puede hacer cada vez que se tiene la oportunidad de poder hacerlo. Esto no es cuestionable y supuso esfuerzos y vidas durante su conquista como para renunciar a él tan gratuitamente.

Segundo argumento: el voto es aquel instrumento, el único,  que  es capaz de igualar, pongamos por caso,  al presidente de un gran banco con un empleado suyo, con un cajero por ejemplo. El primero tiene poder económico y político, tiene dinero y su voto, tiene dos cosas, aparte de su capacidad de influencia política que suele coincidir con aquellos agentes políticos que encarnan al capital y en cuyo espectro se asienta el PP y la derecha en general. El segundo tiene su opinión y, sobre todo, su voto. Si el cajero de nuestra película se abstiene o renuncia a votar, simplemente le cede más poder  al que ya lo tiene, al banquero, pues no actúa el contrapeso que necesariamente necesita la sociedad.  Por tanto, un partido que podría si quiera empatar a 2, acaba perdiéndose por 2 a 0, siendo gráficos. Y alguien se preguntará, “vale, es cierto, pero en definitiva, ¿en que me afecta a mí mas concretamente en mi vida diaria?” Este es el tercer argumento.

Nuestro tercer argumento empieza con un dato ampliamente desconocido y que Felipe González desvelaba estos días en Gijón: el 70% de las normas diarias que afectan a cualquier ciudadano de Llanes, de la comarca oriental o de París, provienen del Parlamento Europeo, vienen de la Unión Europea…Repito, casi tres cuartos de nuestra vida está condicionada por Europa. Sólo esto merecería éste artículo para justificar su importancia. Pero hay más.

Cuarto argumento: los que nos metieron en esta crisis nos quieren dar la receta para salir de ella. Neoliberales, conservadores y gente muy carca y de derechas, es decir, aquellos que decían que el mercado lo arreglaba todo y que la política estorbaba, siguen en sus trece. No asumen el error sino que huyen hacia delante sin querer entender que aquella falta de control que ellos proponían es lo que produjo esta crisis global, primero financiera y luego real que nos ha acabado por afectar a todos de manera grave.

La gente tiene derecho a saber dos cosas: que éste tipo de gente coincide con los llamados “euroescépticos” (aunque no son los únicos), que no creen en la UE y la socavan y dinamitan constantemente,  y que son los que luego, y paradójicamente, necesitan a la UE para tener mayorías conservadoras que intenten aprobar leyes como las que aumentaban a  65 horas semanales las horas trabajadas por cualquier currante europeo, iniciativa ésta paralizada gracias a la gran coalición impulsada por el eurodiputado socialista Alejandro Cercas.

No me quiero extender más de lo necesario. Debemos votar porque podemos, porque nos iguala como ciudadanos, porque nos afecta realmente a gran parte de nuestra vida y porque renunciando a hacerlo le damos armas a los de  las 65h, a los que creen que las reformas sólo deben afectar a los trabajadores y pequeños empresarios (a los de siempre), y a los que creen que de ésta también “libran” (los grandes directivos, euroescépticos y a los que quieren una Europa sumisa y débil que no dé respuestas globales). Es, exactamente, al contrario de lo que bienintencionadamente han creído muchas personas. Una Europa fuerte y, sobre todo, con una mayoría progresista, puede ser una Europa que juegue un papel central en el mundo, más social que hoy, y que actúe como agente recuperador de la Política en un mundo globalizado por los agentes financieros que nos metieron en esta brutal crisis que nos acabó afectando a todos.

Es nuestra responsabilidad afrontar este reto. Yo sólo he pretendido ofrecer argumentos en positivo. Hay más, pero sólo con éstos basta de momento. Ejerzamos nuestro poder mediante el voto. Y luego exijamos lo que nos corresponda. Asumamos nuestro papel protagonista el 7 de junio. Nos jugamos más que nunca

José Balmori,

Secretario General PSOE de Llanes.

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2 comentarios en “Porqué votar, y porqué socialista en las europeas (artículo publicado en El Comercio).

  1. Lo que pasa con las elecciones al parlamento europeo es que no le interesan a nadie. Pero estas joyas de políticos que tenemos no se dan por aludidos. Claro, como que viven de estos montajes.

  2. Yo, a pesar de estar concienciado en el tema de la política, porque desde ella se toman las decisiones que nos afectan a todos y que son las que conforman un modelo de sociedad u otro; cada vez más estoy más asqueado cuando veo la deriva que está llevando todo. Así pues, es fácil imaginarse lo que pueden sentir y pensar aquellas personas pasotas que no tienen interés ninguno por la política y que les dá igual ocho que ochenta.

    Hombre, yo sé que, las elecciones europeas son las que menos interés tienen de todas, y no sólo aquí en España sino en el resto de todos los países de la Unión, a pesar que más de la mitad de las leyes que nos afectan se aprueban en el Parlamento Europeo; pero gran parte de la culpa la tienen los propios políticos, que no hacen pedagogía y se limitan a tomalas como unas primarias o un castigo al gobierno de turno en el país correspondiente.

    Pero, en este punto entramos en la posición de los equidistantes o pasotas –es que todos los políticos son iguales–y, los que sabemos discernir qué parte de responsabilidad tienen unos y otros. Un ejemplo claro es en el debate que hubo la semana pasado entre los cabezas de lista, López Aguilar por el PSOE y Mayor Oreja por el PP , en TVE. Mientras el primero se esforzaba de en hablar de lo que toca–de Europa– el segundo de paro, paro, paro y de lo malo malo que era Zapatero que había inventado la crisis mundial. Al final, el candidato socialista no tuvo más remedio que entrar al trapo. Esta noche tenemos otra ración de más de lo mismo.

    Los únicos que tratan de hablar de Europa son el PSOE, y algún otro partido menor como IU o Los Verdes. El PP , a pesar de la corrupción generalizada que tiene en casa, a pesar de la indecencia, la chulería , la prepotencia con que gobiernan al más puro estilo mafioso de Gil y Gil o Berlusconi; vienen hablando cínicamente de unos contratos de la hija de Chaves y de si un presidente de un gobierno como Zapatero, viaja en un avión militar. ¡¡Igual querrán que Obama viaje en burra, no te jode¡¡

    Pero no todo el mundo lo ve así. Ni se habla de Europa , ni de propuestas para solucionar la crisis. De lo que se habla es del gran “problema” que tiene el país : el medio de transporte de Zapatero. Pero ésto a ellos les interesa, así asquean más a la gente hacen que no vayan a votar. Hablo de todo ello en algunas entradas de mi blog.

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