Misiones “casi” imposibles…


Pero…¿Que seríamos  sin pelear?

Resulta que en los dos últimos días viví dos acontecimeintos que no  tienen nada en común. De un lado, el partido del CD LLanes -Tudelano, de la fase de ascenso a 2ªB. Por otro, ayer estuve presente, junto a otros alcaldes de la comarca oriental (todos del psoe por cierto, las cosas como son y no puedo resistirme a decirlo y  no sin un punto de frustración), con el objetivo, como mínimo, de solidarizarnos con la situación de mucha gente que puede quedar en la calle de un día para otro, de una auténtica aniquilación económica y social de un pueblo y de 300 familias.

Pero en  realidad sí había un punto común a ambos colectivos: en ambos hubieron y hay más voluntad e ilusión que posibilidades. Y en ambos hablamos de la importancia del grupo, de lo colectivo, del arrope. En el caso de nuestro querido equipo la ecuación ya está resuelta. En el segundo caso, aunque la cosa pinte mal,  ya veremos.

Pero ¿hubo, y hay, algo más en común? Desde luego, la ilusión y las ganas de pelear. A mi me dá igual el resultado en Tudela. Mi impresión es la de un equipo que ha sido un gran embajador deportivo y social de mi tierra,  ¿que perdieron abultadamente?, pues podían haber perdido por menos, e incluso ganado en un momento dado si hubieran sido otras las  circunstancias. Era obvio que el Tudelano era un equipo curtido de la 2ªB y eso se notaba. ¿Pero a quien le importa eso? Contaré una anécdota para su conocimiento público. En la comida posterior al partido hubo un momento sublime cuando un grupo de Tudelanos nos acompañó en el salón y comenzaron a cantar para darnos ánimos (sobre todo a los jugadores). Desde un cura que nos cantó un rap hasta una rondalla que nos cantaron jotas navarras. A mi me fastidió que la gran afición que se desplazó a Tudela no viera semenjante ejemplo de solidaridad (no tuvo oportunidad de hacerlo). Acabamos todos cantando, los jugadores bailando un pericote y tocando la gaita par devolverles el gesto. Mi sensación era la de una moral restablecida para poder empezar de nuevo  y allí mismo una temporada más si hacía falta, sin mayores problemas. Fué un ejemplo genial de cómo apoyándonos en los demás podemos levantar una situación o remontarla. Os parecerá una chorrada, pero en diez minutos pasamos de ser un grupo lleno de cabizbajos silenciosos a resolver la situación con la fuerza de la sonrisa, el humor y la perspectiva de volverlo a intentar.

Ayer, cuando entré en el Ayuntamiento de Piloña para estar entre el público junto a otros compañeros alcaldes, diputados  y representantes de la comarca oriental, volví a sentir ese aire de solidaridad y a vivir una ocasión especial, aunque distinta por sus consecuancias reales. Estábamos junto a todas aquellas familias con cara entristecida y sin apenas fé en sus posibilidades, con más orgullo y dignidad que esperanza. Tras el Pleno y cuando ya nos íbamos a ir, la gente comenzó a organizarse para una manifestación pacífica y sincera. He de decir, y creo decirlo en nombre de los que allí estábamos, que hubo momentos de una emoción extraña. Y sentí cosas que hacía tiempo no sentía como representante público y como persona… Creo que fué un gran momento, todos juntos al inicio de una lucha inicierta pero contundente, en una comarca en la que generalmente reina el cliché habitual, la indiferencia y personajes antiguos que no aportan nada más que titulares de prensa anodinos, y todo  junto a una gente humilde y sencilla que espera  dar un vuelco a la situación.

Frente a ello, los gurús de la modernidad nos anestesian con que si el mundo es así, que si Cataluña, que si Asturias es una sociedad de funcionarios, etc, etc, etc. No niego nuestras servidumbres ni vicios más ocultos como existen en cualquier otro lugar, pero definitivamente intentan que el árbol nos impida ver el bosque. Todos esos que ahora tienen varitas mágicas no estaban ayer, y hablan “en contra de” en lugar de “al lado de”. Yo no sé si teníamos que tener más subvenciones para estas empresas (los que lo defienden son los que después hablan de despilfarro), no sé si en Cataluña se exporta mejor (allí también hay crisis de deslocalización en muchos sectores) y no sé de quién es la bendita culpa o de si hay alguien que la asuma. Yo sólo sé que ahora hay que estar al lado de ésta gente porque es lo mismo que estarlo de nosotros mismos. Ya veremos si se logra o nó, pero ahora es el momento de estar cada uno en su puesto de mando y de pilotar lo que a cada uno le toque para sacar el objetivo adelante.

En el Oriente de Asturias somos poco más de 50.000, pero no se nos  puede notar en estos días que seamos de Llanes, Ponga, Ribadesella o Cangas de Onís. Este mes tenemos que ser, por lo menos por una vez, todos  uno. Vamos a intentarlo a ver que tal sale. El No ya le tenemos ¿Y quien sabe? A lo mejor descubrimos algo que no sabíamos ¿Por qué no?…

Jose Balmori.

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